Un estilo de vida saludable y un embarazo sereno, rodeado de un entorno relacional favorable, son la base para garantizar las mejores condiciones de partida y mayores oportunidades de bienestar para el niño.
Convertirse en padres comienza mucho antes del nacimiento de un hijo. Ocurre cuando se descubre que se está esperando un bebé y, a veces, incluso antes, cuando surge el deseo o simplemente el pensamiento de tener uno. Es precisamente ahí, en la mente y en el corazón de una madre y un padre, donde empieza a tomar forma la idea del pequeño, entre imaginación, sueños y proyectos.
La espera es un periodo de intensa reflexión que permite a los padres sentar las bases del vínculo de apego con su bebé. Para algunos es un proceso lento y casi imperceptible. Para otros es una emoción arrolladora. Fantasías y emociones forman parte integral de este camino.
Dedicar tiempo a escuchar los movimientos del bebé en el vientre, imaginar qué está haciendo, si y cómo se mueve, e incluso cuáles pueden ser sus emociones y su estado de ánimo, no significa solo fantasear. Es ya una forma de entrar en relación con él, aprovechando el tiempo de espera para empezar a conocerlo, de modo que el nacimiento no sea un encuentro, sino un reencuentro.
Este proceso, hecho de escucha, imaginación y diálogo a través del tacto y de las posiciones del cuerpo, recibe el nombre de bonding prenatal.